
Corazón, mi corazón no me digas que ya no puedes ver sirenas azules en las aguas, no me digas que tienes mucho miedo, como gelatina esperando que alguna te dè la primera mascada, pero mi corazón, mi terco corazón, no estás solo, aùn estamos aquí tejiendo todo nuestro dolor en estas esquinas, junto con las arañas…
Alma naif…
Por favor, ¿no tengas miedo corazón?,
No aísles tus oídos,
Todavía podemos escuchar el bello canto de las estrellas,
Y las pompas de jabón como cuando éramos niños,
Que sucede,
Ya no puedes caminar,
Esta vez tienes miedo de poner los pies sobre la tierra,
De ahogarte en un charco,
O morir a media ala como pájaro herido,
No digas eso,
¡No beses el amor sin sentirlo!,
Anda, camina,
Aún existen peldaños de cristal y aunque las espinas todavía están allí,
Ellas también sangran contigo,
¿Qué pasa?,
Hoy no llueven palabras,
O será que los insensibles verbos
Devoraron todas las imágenes y los tiernos adjetivos.
No digas eso,
No ves el inmenso océano,
El sigue llenándose de azul, aunque no encuentre sus orillas,
Y nos besa los pies de religión
Para que no sintamos tan pesado todo el camino,
Dime,
Ya no quieres jugar con las rosas,
Ya olvidaste el hermoso perfume de sus sonrisas,
Y el sabor que tienen sus enlunadas miradas,
Ellas están aquí,
Todas tímidas, vestidas de pétalos, de gala,
Esperando tan solo volver a jugar contigo a las escondidas,
Por favor, no te vayas de fragancias,
¡No me dejes aquí hablando de amor con los fantasmas!,
Que tienes,
Hoy no son tan blancas tus alas,
No reniegues,
La poesía al igual que una mujer en la esquina,
Se acuesta con todos, menos con quien verdaderamente la ama,
Basta,
¿Qué te ha pasado?,
¿Porque le tienes miedo a las sombras?,
¿Porque te ahogas de silabas?,
Quien te arrebato aquella tibia luz que llevabas en las espaldas,
Quien te enseñó ese alfabeto,
Ese tintero lleno de sangre,
Esta soledad y esta impaciencia molida,
Por favor,
"Por favor no te salves, ahora ni nunca"
Como dice el poeta,
No dejes de entregarte como siempre,
Desnudo, sin dientes y simple como una manzana,
No es tarde, amigo mío,
Siempre se deben de terminar, de desdibujarse las madrugadas,
Sueña otra vez si quieres,
Con los pies bien puestos sobre la tierra,
Pero con los ojos en el horizonte como los pájaros,
Por favor, no te rindas
No mastiques el aliento,
No recuestes la cabeza sobre la hoja en blanco de la desgana,
Por favor,
Basta de guardar todo esto bajo tus almohadas,
Basta de seguir tejiendo todas tus penas
En un rincón oscuro de la habitación como las arañas,
Ya basta,
Que no soy tan fuerte,
No vez que ya no tengo 15 años
Y no sé en qué inmensidad guardar tantas lágrimas,
Escúchame,
Tan solo deja de reclinar tenazmente la cabeza,
Estira tus manitas a media luz por las ventanas,
Desenrédate de cabellos, de lápices, de nostalgias,
¿No escuchas los colores? , no vez que las mariposas ya llegan
Que las primaveras y las rosas, esperan tan solo una palabra,
No escuchas la hermosa voz del arcoíris que tras la puerta llama,
No tengas miedo,
No tengas miedo de atragantarte de nubes
De besar muy bien cerrando los ojos
Y de lunas medio cortadas,
Corazón, mi corazón,
Pero este ves cuando te enamores
Por favor, fíjate muy bien si tu princesa
Si esta que llegará tiene las alas muy negras
O tal vez las tuvo muy blancas…
Juan Carlos





